Foto: Raúl Vera
Tuxtla Gutiérrez, Chis. 28 Julio.- Adolfo Gómez Gómez, el indígena tsotsil de 63 años, vendedor ambulante de collares en San Cristóbal de las Casas, inculpado en la desaparición del menor Dylan Esaú, apareció muerto, en el penal número 5, su cadáver presentaba una herida en el cráneo y varios golpes, “por lo que no pudo suicidarse, lo mataron”, denunció su familia.
Aníbal Gómez Sánchez, hijo de Adolfo y esposo de Maribel Gómez Santiz, presa en el penal El Amate por el delito de trata de menores en su modalidad de trabajos forzados, mostró a los medios de comunicación las fotografías del cadáver de su padre, el cual presenta fractura en el cráneo, moretones en el cuello y golpes en las costillas abajo de la axilas.
Dijo que será hasta este miércoles después del medio día, cuando la Fiscalía General del Estado les entregue el acta de defunción, y conozcan las causas del fallecimiento.
Los seis hijos de Adolfo y Josefa Sánchez Gómez, también presa inculpada junto con sus dos nueras y hija de pertenecer a una red de trata de menores, tienen órdenes de aprehensión, por lo que será el hermano de Adolfo, Emilio quien acuda a la dependencia.
Este martes, la familia llegó a su comunidad de origen, Chigtón en el municipio de Ixtapa, para sepultar a Adolfo.
En conferencia de prensa exigieron a las autoridades la liberación de su madre Josefa, interna en el penal de San Cristóbal de las Casas y de las tres mujeres, Maria Hortensia Gómez Sánchez, y sus cuñadas Maribel Gómez Santiz, y Juana Montejo González, presas en el Amate, porque aseguran son inocentes de los delitos que les imputan.
Los hombres de la familia, Heber Gómez Sánchez, Gilberto Mateo Sánchez, José Vázquez Gómez y Anibal Gómez Sánchez, mostraron las actas de nacimientos de sus menores hijos, los que se encuentran en las instalaciones del DIF estatal, y los que no han podido recuperar.
La familia que denunció que días antes su padre les solicitó 50 mil pesos que le estaban solicitando en el penal supuestamente para dejarlo en libertad.
La familia de Adolfo y Josefa junto con sus hijos, yernos y nueras, están acusados por la Fiscalía General del estado de formar parte de una red de trata de menores en su modalidad de trabajos forzados, por lo que el pasado 17 de julio cateó la casa que rentaban en el barrio Tlaxcala de San Cristóbal de las Casas, donde fueron hallados 23 menores de edad con tres mujeres a quienes la dependencia encarceló y llevó a los niños y niñas a las instalaciones del DIF estatal.
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