Fredy Martín Pérez.

El rebrote del gusano barrenador del ganado en México, se debe a la “irresponsabilidad y negligencia” del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), de la Secretaría de Agricultura y Ganadería y Pesca, porque durante tres décadas ha permitido la entrada de ganado de Centroamérica, que se traslada al Bajío y Norte de México, sin aplicar las normas internacionales de sanidad.

La reaparición del gusano barrenador en México, que durante 50 años no se había registrado un solo caso en el país, provocado por la especie de cochliomyia hominivorax, una mosca que deposita sus huevos en heridas abiertas o lesiones del ganado, para que las larvas se alimenten del tejido vivo, atrajo la mirada en la frontera con Guatemala, que es por donde diario ingresan miles de ganado en pie todos los días.

Juan de Dios Lastra Bastar, un ganadero de Palenque recuerda, que hasta la década de los 70 del siglo pasado, acompañaba a su abuelo al rancho en el municipio de Palenque, para revisar el ganado infectado por el gusano barrenador, para curar las heridas con un líquido rojo llamado matagusano o creolina, en pocos días el ganado sanaba, pero con este rebrote, los medicamentos parecen no funcionar “como antes”.

Considera que el rebrote del gusano barrenador del ganado es resultado de la “irresponsabilidad y negligencia” de la Sesesica, porque delegó a una empresa particular como el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA), una institución que dice trabajar “para asegurar que los alimentos no representen un riesgo para la salud”, para que tomara las medidas sanitarias para la introducción de ganado de Centroamérica a territorio mexicano, pero los trabajadores de esta empresa solo se han dedicado a revisar a los animales “a puro ojo”.

Para que un torete pueda ser trasladado de la frontera con Guatemala al Bajío o Norte de México, OIRSA debe extender un certificado con un costo de 150 pesos, pero la revisión es solo “al ojo”, contrario a lo que se hizo Senesica cuando tenía a su cargo el movimiento de ganado, donde los técnicos usaban binomios caninos. “Los canes tienen capacidad de detectar a un animal enfermo, por muy pequeña que sea la herida”, revela Lastra Bastar.

Solo por la Carretera Fronteriza, que corre por la Selva Lacandona y conecta a Chiapas con Tabasco, entraban a México, 50 jaulas con 80 cabezas de ganado por día, (4 mil animales) aunque algunos tráileres fueron adaptados para llevar hasta 100 becerros.

Por la frontera de Tenosique, Tabasco, también pasan decenas de cabezas de ganado, como ocurre en el municipio de Frontera Comalapa, Chiapas, donde también se reporta ingreso en menor cantidad, por la carretera federal 200, que corre del río Suchiate a Oaxaca.

Durante 30 años ha entrado a México, ganado de Centroamérica, rememora el ganadero. Cuando este tráfico empezó, el gobierno mexicano pidió a los introductores establecer corrales con baños por aspersión, para controlar placas de garrapatas y otros insectos, pero durante este tiempo, los introductores incumplieron con este requisito.

Para la movilidad del ganado de la frontera con Guatemala al centro y norte del país, en el gobierno de Vicente Fox, se propuso que cada torete llevara un arete, con datos para conocer procedencia del ganado. Inicialmente los ganaderos se opusieron a que cada torete llevara este aditamento, que fue gratuito al inicio, pero al paso de los años, ha llegado tener un costo de 45 pesos hasta alcanzar de 800 a 1000 pesos en el mercado negro.

En el negocio por la venta de aretes, ganaderos han denunciado que en el tráfico de ganado que entra a México por el río Usumacinta, usan información personal para incluirla en el Sistema Nacional de Identificación de Ganado (Siniga), para que mentir que los toretes son producción nacional, pero su origen es de Centroamérica.

En noviembre del 2024, en la aduana de Dos Bocas, Tabasco, fue detectado en una jaula que provenía del municipio de Benemérito de las Américas, en la Selva, un animal infectado por gusano barrenador, lo que alertó a los ganaderos y el gobierno mexicano, ya que por 40 años México había libre de la presencia de la larva.

Ese ganado infectado fue puesto en cuarentena, pero la movilización del ganado siguió con el ritmo acostumbrado en la ruta que viene de Guatemala al Norte de México, sin que la Senasica pidiera a los introductores la instalación de corrales con baños por aspersión, para verificar cada uno de los animales que se movilizan.

Las jaulas con 80 a 100 cabezas de ganado circulan sin mayores problemas, desde la frontera de Guatemala, hasta la aduana de Dos Bocas, Tabasco y el Centro de Atención al Integral al Tránsito Fronterizo (CAITF) de Catazajá, Chiapas. El ganado que viene de Campeche, Yucatán y Quintana Roo, tiene la obligación de pasar debe pasar por el primer punto de control, aunque para esto represente mayores gastos para los introductores.

Pero es en la garita de inspección Zoosanitaria Paralelo 18, ubicada en el municipio de Agua Dulce, Veracruz, (a 550 kilómetros de la frontera con Guatemala), donde los tráileres deben esperar hasta 36 horas para que OIRSA revise ganado por ganado, trabajo que debería hacerse al momento que entra a territorio mexicano. “El ganado permanece sin comer y sin beber por varias horas y los animales entran en un estado de estrés. Muchos llegan a desplomarse y son aplastados”, informa Lastra Bastar.

Estos controles deberían hacerse en la frontera con Guatemala, como se propuso inicialmente, cuando empezó la introducción de ganado procedente de Centroamérica a México, considera el ganadero.

Cuando se supo del rebrote de gusano barrenador en México, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos y el gobierno mexicano procedieron a liberar inmediatamente miles de moscas estériles en la zona donde confluyen los estados de Tabasco, Chiapas y Campeche.

Aviones procedentes de Tegucigalpa, Honduras y Tuxtla, dispersan las moscas estériles en esa área. “Las moscas estériles son la única forma para controlar el rebrote del gusano barrenador”, sostiene Juan de Dios Lastra Bastar.

La teoría que tiene este ganadero del municipio de Palenque es que la mosca que transporta la larva no llegó volando a Chiapas, sino que fue través de un animal infectado que llegó a México desde Centroamérica. “La larva se reproduce rápidamente”, remarca el ganadero que desde niño vio cómo su abuelo curaba los animales enfermos con el gusano barrenador. “Todo se salió de control. Este problema era una bola cantada. Esto iba a pasar por intereses económicos”.

Ganaderos de Chiapas han reportado la liberación de moscas estériles en municipios de Pijijiapan, Mapastepec y Acacoyagua, donde se han encontrado dos casos de miasis por gusano barrenador del ganado en una mujer y un hombre de 77 y 55 años de edad.

El diputado del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Rubén Zuarth reveló que de los 886 casos de gusano barrenador de ganado que se han detectado en México, 487 se han ubicado en Chiapas, lo que indican que las acciones del gobierno federal no han sido suficientes para controlar el rebrote. “Estos datos revelan que las acciones implementadas por las autoridades federales no han sido suficientes para contener la problemática de manera efectiva”. Desde el Congreso, pidió a la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca y la Senasica tomen acciones “inmediatas y contundentes”, para que “frenar la propagación del gusano barrenador” del ganado.

Este medio trató de hablar con funcionarios de Senasica, pero dijeron que no estaban autorizados para hablar. Más tarde difundieron un comunicado donde emitieron un comunicado donde informan que del 30 de noviembre del 2024 a la fecha, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, ha liberado 885 millones de moscas estériles de gusano barrenador de ganado en el sureste mexicano, que proceden de la planta de Panamá.

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